martes, 15 de junio de 2010
domingo, 6 de junio de 2010
Historia de la animación (II)
La primera película de animación que se conserva enteramente es muy posterior, de 1926. Lotte Reiniger realizó durante tres años en su Alemania natal Die Abenteuer des Prinzen Achmed (Las Aventuras del Príncipe Achmed). Más cercana al stop motion, utiliza figuras de papel negras para crear a los personajes y los superpone sobre fondos de colores que representan los distintos escenarios. Su duración es de unos 65 minutos y narra la odisea del príncipe Achmed en su intento de rescatar a su hermana secuestrada y también a la mujer a la que ama.
En 1928 aparece la primera obra con sonido sincronizado, ni más ni menos que uno de los hitos de la Historia de la animación: Mickey Mouse. Ya desde 1919 podemos encontrar ejemplos de cortos animados con sonido, como en las Silly Symphonies de Disney. Sin embargo no es hasta 9 años después cuando Ub Iwerks presenta en el Colony Theatre de Nueva York al famoso ratón silbando mientras navega con su barco, otro de los hechos capitales dentro del cine de animación.
En los años posteriores, el cine de animación fue perfeccionando estas primeras técnicas a las que se añadían narraciones más complejas, obras de mayor duración y otros avances como el uso del rotoscopio, inventado por Max Fleischer en 1915 y utilizado por él y su hermano Dave en sus cortos a principios del siglo XX. Este aparato utilizaba proyecciones de imágenes reales que eran calcadas por el animador para conseguir unos movimientos totalmente naturales, como se puede observar en Snow White and the Seven Dwarfs (David Hand, 1937).
Tras varias décadas en las que se fue innovando cada vez más el campo de la animación, los aparatos digitales marcaron una revolución en la forma de crear estas obras y sobre todo en la manera en que el espectador disfrutaba de ellas. Los primeros ejemplos del uso de ordenadores para realizar películas animadas se remontan a los años 60, cuando la productora norteamericana Hanna & Barbera comenzó a experimentar con el uso de estas máquinas para aplicar los colores a los distintos fotogramas. De esta manera se ahorraba mucho tiempo y dinero pero se perdía ese aire artesanal de antaño.
No es hasta 1981 cuando el húngaro John Halas realiza Dilemma, el primer corto realizado enteramente por ordenador. Tras él surgiría el estudio de animación norteamericano Pixar, el mayor exponente en animación por ordenador. Ellos fueron los que crearon el primer largometraje realizado enteramente con esta técnica: Toy Story (John Lasseter, 1995).
En los años posteriores no se ha dejado de innovar dentro de este ámbito. Así nos podemos encontrar con ejemplos como Polar Express (Robert Zemeckis, 2004) donde aparte de utilizar ordenadores, se usaba la técnica del motion capture (captura de movimientos de seres humanos digitalizados para crear los personajes de ficción).
lunes, 31 de mayo de 2010
Historia de la animación (I)
A finales del siglo XVIII un afamado mago belga llamado Étienne-Gaspard Robert, muy popular por lograr apariciones demoníacas y angelicales en sus shows, patentó el fantascopio en 1799. Se trataba de una linterna mágica con unos obturadores más desarrollados para conseguir una sensación de movimiento más natural, y aunque en principio fue utilizada para mostrar ilusiones animadas durante sus espectáculos, lo que sí podemos destacar es que sentó las bases de lo que serían los posteriores proyectores de animación.
Tras él, estos aparatos fueron perfeccionándose, con ejemplos como el fenaquitoscopio de Joseph-Antonine Plateau en 1892, que conseguía mostrar un movimiento mucho más natural de los cuerpos. Se trataba de un disco circular en el que estaban dibujados los distintos planos de un hombre o una animal realizando una acción. Al girarlo a cierta velocidad de forma constante, el espectador recibía la información visual de un cuerpo en movimiento. Sin embargo el aparato de Plateau no emitía una proyección de imágenes, sino que el observador debía mirar directamente el disco mientras giraba, por lo que la recepción sólo podía ser individual.
A partir de 1892, con los inventos de Émile Reynaud, los orígenes de la animación y del propio cine se difuminan, puesto que la cinematografía básicamente son imágenes en movimiento. Reynaud inventó el praxinoscopio: una variación del zoótropo creado en 1834 por William George Horner. Ésta consistía en una pequeña rueda en cuyo interior se colocaban los dibujos y, al hacerla girar, el observador podía percibir la sensación de movimiento. La única novedad que introdujo Reynaud al invento de Horner fue colocar en el centro de la rueda una serie de espejos, que proyectaban la imagen hacia el espectador. Este sería uno de los primeros pasos en la proyección que posteriormente se perfeccionó con el cinematógrafo.
Antes decía que las barreras entre la animación de dibujos animados que se daba originalmente y el cine como tal se difuminaban porque Reynaud comenzó a utilizar fotografías en su praxinoscopio. Así se podía observar la imagen real de un caballo galopando o un hombre caminando.
El gran paso de diferenciación entre estos dos tipos de proyecciones, que en origen estuvieron muy relacionados, se produjo a principios del siglo XX. En el año 1906, James Stuart Blackton realizó el primer cortometraje de dibujos animados de la Historia tal y como hoy lo conocemos: Humorous Phases of Funny Faces.
Lo que caracterizó esta obra fue que Blackton no se centró en inventar un nuevo aparato para que una sola persona disfrutara de la animación: él fotografió distintos momentos mientras dibujaba, que al proyectarse con un cinematógrafo sobre una pantalla a una velocidad constante consiguiera dar la sensación de movimiento y además ser admirada por un grupo numeroso de gente simultáneamente. El material que utilizó para realizar estos dibujos no fue el papel y lápiz que comúnmente se usa en la actualidad, las imágenes que se muestran están realizadas con tiza en un panel de pizarra. Incluso en algunos planos se pueden apreciar algunas zonas más blanquecinas producto de haber borrado dibujos anteriores.
Dos años después del cortometraje de Blackton, el caricaturista francés Émile Cohl realizó su famosa obra Fantasmagorie, considerada por muchos como la primera obra de animación de la Historia.
También utilizó como materiales la pizarra y la tiza, al igual que Blackton. Sin embargo lo que diferenció estas dos obras fue que la de Cohl mostraba cierta narración en algunas de sus partes, consiguiendo una continuidad, muy simple todavía, que dota a la historia de cierto sentido. Blackton se centró más en conseguir encadenar distintos dibujos para dotarles de movimiento durante una proyección, sin embargo Émile Cohl buscó ir más allá y consiguió crear una pequeña historia basada en las transformaciones de sus personajes.
Tras estos dos pioneros del cine de animación, fueron muchos los animadores que se interesaron por esta gran rama que el cine les brindaba, de la que imaginaban unos posibilidades tanto narrativas como visuales que el cine de imagen real no les podía facilitar.
Hasta aquí la primera parte del artículo. En la segunda hablaremos de loss primeros largometrajes, del color y del sonido sincronizado.
lunes, 24 de mayo de 2010
Cannes 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
Fallece Antonio Ozores
viernes, 7 de mayo de 2010
Todo Ken Loach Gratis.
El director de cine británico Ken Loach está subiendo toda su obra en YouTube, en versión original, por lo que se podrá acceder libremente a su filmografía completa a través de este canal.
sábado, 17 de abril de 2010
La isla y su Interior.
El encasillamiento es uno de los males endémicos del cine. Sin embargo Dunia Ayaso y Félix Sabroso, englobados dentro de una falsa comedia, crean aquí su drama más personal. La isla interior es un drama como los de antaño, lleno de miradas y sentimientos, de verdades como puños. Narra la historia de una familia disfuncional que se reúnen ante la inminente muerte de su padre en Gran canaria, tierra de los realizadotes y que funciona como un personaje mas dentro de este puzzle de emociones.
Hay que destacar lo sólido del guión y que es el humor de fondo (lo juro, hay humor) el que hace coherente una historia tan sórdida como esta. Es una obra de personajes, todos ellos maravillosos. Destaca por encima de todos Alberto San Juan en la que quizás sea su composición mas lograda hasta el momento. La metamorfosis del actor es increíble y nos convence por completo de que esta viviendo en esa línea tan delgada que separa realidad y locura. Locura, si, esa es la base de toda la película. El miedo a la locura y sus consecuencias. Miedo a que nos posea y posea a todos los que nos rodean aunque, a fin de cuentas, los locos son ellos, los que nos rodean y hacen que el mundo sea como es.
Especial atención merecen también los personajes de Candela Peña y una inconmensurable Geraldine Chaplin en lo mas alto de su carrera. Geraldine recrea el personaje de la madre que todo lo sabe o sospecha pero que tiene que lidiar con una familia en la que todos se hacen daño. Es el catalizador de las emociones, la que decide que esta bien y que no. Su escena llorando en la cama y sus silencios son antológicos.
La isla interior es un balcón a las emociones de una familia y a su cotidianidad con la locura.
Calificación: 7/10